martes, 10 de julio de 2012

Vos


Todavía me cuestiono si debí dejarte ir
Si, tal vez, debí amarrarte a mis sabanas
Amarrarte a mi sueño.

Seguramente es la ausencia

O, sencillamente, puede
Que seas vos.

Y es que es difícil, muy difícil
No joderme la cabeza pensándote.

Posiblemente deberé deambular
Huir, volver, escapar, correr,
Para regresar una vez más.

Recordame y nunca me dejés ir;
Lo digo desde mi egoismo
Lo digo desde mi amor por vos
No podría dejar que vivás sin mí.


Lo que deseo es que en vos
No pueda morir mi nombre
Jamás.







jueves, 5 de julio de 2012

Noches de ciénaga.

Llego a mi asiento habitual con ganas de escribirte,
Pero no escribir para ti,
Escribirte a ti, escribirte para mí.

Escribirte en una noche amenazante,
Con relámpagos violeta
Con besos de laurel
Mi morena, mi princesa, mi sirena
Mi mar, mi calma, mi ser.

Quiero que te quede claro que te escribo
Describirte no quisiera, describirte no podré.

Llego a mi habitual asiento
Siendo uno distinto al de ayer
Siendo frío en silencio aislado
Siendo el filo de tus dedos en mi piel.

viernes, 29 de junio de 2012

Atemporal

Ni la quietud, ni la inmovilidad son síntomas de inactividad.
La lluvia me da pistas de vitalidad
Y el brillo me recuerda su mirar.
Cantá, cantá, cantá, cantá; cantá, por favor, un poco más.

El verde no existe
Es sólo un azul
Que se refugió en el amarillo de la terquedad.

Discúlpenme, solo soy un simple mortal
Pero me gusta dar veredictos con tintes de piedra.

La inmortalidad radicará
En el brillo de su observación
En la ausencia de su razón
En la huida
En la lluvia
Radicará en la mortalidad
En la mortalidad de su color.

miércoles, 27 de junio de 2012

LAS HORAS

No es por sosa poesía, ni por deseos de expresión, que no tengo.
No me interesa comunicarte nada, ni contarte, ni decirte, ni irme
Día, fría, mía. No me interesa lo que se dice, si no como suena
Como termina cada letra pintándose en mi cabeza, en tu cabeza.

Vos, como la joven amante.
Yo, como el amante anacrónico.
La noche, la eterna polígama.


Dejame acompañar esta noche con unos cuantos momentos.
Yo oscureceré mi voz con cada bocanada de impaciencia.
Vos, lo que querás, lo que te plazca, que será tuyo.
La noche hará su parte, la de siempre, la de ella.
Nada vendrá, nadie le ha llamado. No hay necesidad.

La vida marcará, sea tu nombre, o el mío, o ambos.
Algún día hemos de encontrarnos
En alguna calle,
En algún bar,
En tu cuarto,
En el mío,
En la cama del No será,
Algún día nos encontraremos,
O creeremos encontrar.
Lo que importa es que no nos encontramos ahora
Que no te he visto, ni me verás
Que la vida te dará muchas vueltas
Que hoy sé tu nombre
Que tal vez no nos vamos a encontrar.

viernes, 22 de junio de 2012

Princesa

De nada sirve que te escriba esto. No podré salvarte con ello, no podré desterrarte del infierno con esto, no será tu libertad, pero prometo que de alguna otra manera si podré serlo.

Solo deseo que puedas ver esto, cuando pase el vendaval, y puedas ser feliz, porque cumplí mi promesa. Quiero que te quede claro, Princesa, que podrás sonreír más pronto de lo que crees, que el frío cesará, que la hostilidad y el miedo ya no tendrá lugar.

No sufras más por el temor, ni por la desolación; la marea menguará y ,cuando eso pase, dormirás entre calma y podrás soñar muchas veces más. No sufras, Princesa, que la noche siempre acabará.

jueves, 21 de junio de 2012

Como en el bolero

Hola, compañera
Acercate con tranquilidad, por favor.
Eso sí, no me abandonés todavía
Que solo vos me quedás.
Que solo necesito tu voz por unos segundos más

Hacerme daño, no, no podrías,
Lastimarme quizás,
Pero de qué servirías
Si no me hicieras sangrar.

Ayudame, te lo pido,
A divagar.
Bucear a la deriva,
Caminar sin más.
Respirar.
Doler.
Matar.
No me dejés solo.
Nunca más, Soledad.

domingo, 17 de junio de 2012

La diferencia no radica.

Ella bajó la persiana, como diría el Acuariano; yo, por mi parte, lo creo imposible ¿Qué sería de mi vida, sin ella, si no la tuviera? La necesito en mi vida sin sus ojos.

Llamémosle como realmente se llama: es egoísmo, promiscuidad, sinvergüenzada, canallada. Eso, querido amigo, es lo que somos, usted, su amigo, el amigo de este mi padre, el suyo y yo. Pero nadie nos podrá juzgar nunca, qué podríamos ser sino eso ¿De qué otra manera podríamos alimentar las ganas de vivir tranquilos, sino es así?

Ahora, mientras ella baja la persiana, nosotros caemos, y caemos con ganas, con vertiginosidad; tenga por seguro que del golpe no salimos sin por lo menos un fémur y un buen par de costillas rotas ¿Quién dice que no hay belleza en la destrucción y el caos? Si la destrucción total no es el acto más bello en este planeta, apague y vámonos ¿Acaso no es eso por lo que tanto luchamos mientras escasamente vivimos?

Ella bajó, baja o bajará la persiana, como ya he dicho, mientras tanto yo me ahogo en la sustancia amarga y marrón que sabe a ella y recalco en mi necesidad de vivir sin ella, teniéndola en mí.